La Vicepresidenta de la República, Compañera Rosario Murillo agradeció las oraciones por la paz, por la unidad y fraternidad de Nicaragua que realizan todos los hermanos y hermanas de las iglesias, en todas las comunidades y barrios de nuestro país.

“Con nuestra fe, hermanos, hermanas estamos venciendo, estamos llenando a nuestra Nicaragua de esperanza, estamos proclamando la hermandad, la fraternidad y la restauración la restitución de las rutas de prosperidad en nuestra Nicaragua”, subrayó.

Agradeció profundamente porque es precisamente ese clamor de paz  el que está llegando a todos los rincones de la patria, “llegando como clamor, como oración profunda y genuina salida de nuestro corazones, los corazones de todos los nicaragüenses que queremos seguridad, paz , vida fraternidad que proclamamos que la fe vence, que proclamamos que la esperanza está instalada en Nicaragua, que la fe, que el poder de Dios vence porque Dios es amor, y nos exige amarnos unos a otros, porque el amor es de Dios y todos aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. Y el que no ama, no ha conocido a Dios porque Dios es amor”.

“Así nos escribe también un hermano que nos manda a leer Juan 4:7. Amados amémonos unos a otros porque el amor es Dios y todo aquel que ama es nacido de Dios, conoce a Dios, Dios nos amó a nosotros y envió a su hijo a morir por nuestros pecados, y si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros…”

Agregó que así, en amor entre todos, en disposición de fe, en condición de fe, esperanza y reconciliación, en amor, como hermanos nicaragüenses es que vamos saliendo adelante, “proclamando la paz, su amor, el amor de Dios se perfecciona en nosotros y hemos visto, testificamos que el Padre ha enviado al hijo Salvador del mundo y todo aquel que confiesa que Jesús es el hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros”.

“Dios es amor y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él, nosotros procuramos restablecer, restaurar, restituir el amor entre todos como base de la justicia y la paz en nuestra Nicaragua. El amor que no tiene temor, el perfecto amor que hecha fuera le temor, de donde el que teme no ha sido perfeccionado en el amor, nosotros amamos a Cristo Jesús, amamos a Dios porque él nos amó primero. Si alguien dice: yo amo a Dios y aborrece a su hermano, es mentiroso. El que no ama a su hermano, al que ha visto, ¿cómo va a amar a Dios a quien no ha visto?”

“Nosotros tenemos este mandamiento, el que ama a Dios ame también a su hermano y todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, que es nacido de Dios, todo aquel que ama al que engendró ama también al que ha sido engendrado. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Y este es el amor de Dios, este es el decreto de guardar sus mandamientos. Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe, ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el hijo de Dios? “

“Eso es lo que Dios ha dispuesto para Nicaragua, amor entre unos y otros, recibir a Cristo Jesús en nuestros corazones y proclamar con Cristo Jesús que Dios es amor, y que en amor con fe es que vamos adelante, restableciendo la paz, restaurando la vida en fraternidad, en hermandad como hijos de Dios en esta Patria de Todos”.

La Compañera Rosario Murillo se refirió precisamente a que, en Inglaterra, en la catedral de San Pablo, la Iglesia Anglicana en Londres hizo una petición especial por la Paz en Nicaragua, según información recibida de nuestra compañera embajadora Guisell Morales Echaverry , quien estuvo como invitada especial en el servicio eucarístico .

Fue en esta homilía que el Reverendo Jonathan Brewster hizo referencia al Evangelio Marcos 5,21-43, donde dijo que los milagros que relata el apóstol de sanación y resurrección, está presente el inmenso amor y compasión divina, pero también el hacer siempre con fe para obtener el don preciado.

Asimismo, dijo como la mujer es sanada porque fue a tocar el manto de Jesucristo con fe absoluta, así, en cada milagro que pidamos, debe haber fe total en el poder divino, pero también Jesús espera que actuemos para que el mismo interceda y esas acciones con fe y amor.

“Eso quiere decir acompañar las oraciones con prácticas de amor que reflejen amor entre los seres humanos y mucha fe”, señaló Murillo.